domingo 10 de julio de 2011

Kaviedes vuelve (publicado en diario HOY, 10/07/2011)

Un país delira, las gargantas se lastiman, las camisetas celestes reclaman, las amarillas son besadas. Es el 7 de noviembre del año 2001 en el Estadio Olímpico Atahualpa. El Tín Delgado toca hacia atrás, Alex Aguinaga centra, Kaviedes cabecea. Corre hacia la banca de suplentes agitando la camiseta en su mano derecha, como la hélice que nos lleva al primer mundial. Sí, el primero. Porque éramos un país fracasado. Un país cansado de tener la cara en el polvo, de tragar goles como profesión, de que nos miren como un trámite. Era algo histórico para quienes habían visto a Ecuador entre los últimos lugares de varias clasificatorias. Pero para quienes apenas rebasábamos los diez años, era algo imprescindible en la consolidación de algo parecido a una identidad nacional. Kaviedes nos enseñó a mirar a la cara al que sea. Nos enseñó a hacerle goles al Barcelona de España, a salir del mismo camerino que los jugadores del Real Madrid, a gambetear al arquero de la Juventus y a tirar de la camiseta a los defensas del Inter de Milán. Ha cometido mil errores pero nos inició en la costumbre de no ver a nadie hacia arriba. De empezar a ser un país de verdad.


“You complete me”, le dice Joker a Batman en la mejor escena de la película The Dark Knight. Y con la misma cara pintada, con las mismas cicatrices, hablan el fútbol y los detractores de Kaviedes. Porque ahora vuelve. Parece que a El Nacional, con el apoyo de Saralegui, pero eso no importa. Puede volver al Imbabura, a Emelec, al Barcelona o al que sea. Lo que interesa es que siga alimentando al fútbol. Que no deje a este deporte al amparo de las administraciones, del dinero o del 4-4-2 encerrado en camisa de fuerza. El fútbol y la selección necesitan de Kaviedes. Necesitamos recordar que se puede hacer 43 goles en 39 partidos, que se le puede ganar a Brasil, que se puede recordar a Otilino en otro mundial. Él lo dijo hace un par de semanas: “Voy a volver a la selección y a clasificar a un mundial”. Ese es su objetivo. Con él todo es más fácil.

Luis Fernando Suárez, el último gran técnico que hemos tenido, escribió sobre el efecto K y sobre la sociedad que lo desprecia y lo ama. Lo odiamos porque no se consolidó en Europa. Porque no llegó a ser el mejor delantero del mundo. Porque se metió en drogas y el mundo extrafutbolístico lo perdió. Pero igual está pegada en el cuarto y escrita en papeles olvidados la frase que Kaviedes nos enseñó a muchos: “Si eres pequeño, sueña. Si eres grande, no dejes de hacerlo”. Él agregó esa segunda oración. Existía esa posibilidad. Posibilidad de mirar frente a frente y pronunciar sin vergüenza esa línea imaginaria que da nombre a nuestro país. Posibilidad de que esta tierra pariera algo bueno. Posibilidad que parece que algunos directivos milenarios de otra era ya han olvidado.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gustaron esas palabras.

EcUador no puede volver a ser un mero trámite. Necesitamos de jugadores con liderazgo como él.

Vamos selección!!!

SI SE PUEDE!!

Anónimo dijo...

Lágrimas y bellos erizados.

Cine Para Todos dijo...

Vamos Nine! Vamos! Llevanos otra vez al mundial!

Cine Para Todos dijo...

Vamos Nine! Vamos! Llevanos otra vez al mundial!

David dijo...

Cuando leí de su regreso salí a patear la pelota. Y este tinte dramático del post me obliga a hacerlo de nuevo (una vez que termine el comentario).

Estoy cansado del "Sí se puede" y estoy en una campaña por erradicarlo. El "sí se puede" habrá sido glorioso cuando hacíamos uno y nos metían tres pero hoy Ecuador es un país futbolísticamente distinto.

"Sí se puede" significa saberse menos de entrada, después de todo cabría preguntarse: ¿quién dijo que no se puede?