jueves 22 de septiembre de 2011

Firmin (publicado en la República 19/09 y en diario HOY 21/09)

*En el diario Hoy fue publicado con el título "Un disparo al corazón".

Frase cliché: “Profundamente conmovedora y una gran metáfora de la condición humana”. Aparece casi siempre al final de las críticas o comentarios literarios y tiene dos características: i) versatilidad, ya que es aplicada igualmente a clásicos como a desperdicios posmodernos, y ii) pomposidad, ya que para el lector apresurado aparece como erudita y sensible. Revisando textos secundarios sobre la novela Firmin del norteamericano Sam Savage, la combinación aparece constantemente, sobre todo en blogs. Y pienso que la espiral del silencio tiene su versión ascendente en la espiral del post: veo lo que otros dicen, leo, repito. Así, parecería que todo lo que se escribe es profundamente conmovedor y una metáfora de la condición humana. Es cuando el mundo empieza a perder el sentido.


“Yo nací, fui acogido y me amamantaron en el armazón deshojado de la obra maestra menos leída del mundo”, dice Firmin, refiriéndose a Finnegans Wake de Joyce. Se trata de una rata que de tanto alimentarse de papel –vivía en una librería en Boston– aprendió a leer y padeció una especie de adicción-amor por los libros. Lo leía todo: historia, medicina, literatura, psicología, religión, etc. Se desarrolló interiormente como humano, atrapado en un cuerpo diminuto, repugnante y sin barbilla. Primero vivió clandestinamente junto a Norman, el librero, para después hacerlo oficialmente con Jerry, un escritor bohemio y fracasado en cuya descripción –incluso física– calza cómodamente el propio Savage.

La novela explota algunos tópicos que seducen al lector primerizo que se quiere sentir lector: la literatura como causa de aislamiento, soledad y melancolía, frutos de una extraña superioridad moral; la lujuria como desfogue de esa combinación que hace del escritor un desterrado e incomprendido; el desprecio por los “escritores burgueses”; y citas, muchas citas. Desde que anotar las referencias culturales hizo que las generaciones google admiren a un escritor, desde que enumerar lo que he leído, oído y visto se convirtió en escribir una novela, las editoriales no fallan. Cientos de citas tomadas de libros, películas y canciones que hacen que el receptor se sienta poseedor de un amplio acervo cultural. Pero la buena historia brilla por su ausencia.

Comparar esta obra con lo que escribe Cormac McCarthy –para nombrar un compatriota coetáneo– es un despropósito. Pero los admiradores de Firmin pueden estar tranquilos: comparten equipo con Rosa Montero, Rodrigo Fresán y otros célebres para quienes, según sus frases recogidas en la contraportada, estamos ante un “disparo al corazón” y ante “sombras de Dostoievski”. Yo del centenar de citas rescaté a Fred Astaire, Cole Porter y Gershwin. Y ahí termina mi experiencia con Savage.