
La concepción de héroe de Pérez-Reverte, bastante shakespeareana. Bien.
Diario El Universo 30/10/2011
¿Cómo ha evolucionado la mirada de Ínigo de Balboa, la voz narradora de las aventuras de Alatriste, en estos quince años?
Se hace adulto. Al principio, Alatriste era el perfecto héroe, un tipo alto, fuerte, sobrio, serio. Ahora que Íñigo ha crecido lo ve matando, borracho, solo, con los lados oscuros, con los rincones tenebrosos y, claro, le pierde el respeto, penetra más en él. Ahora, de todas formas, le admira por lo que realmente debe ser admirado.
Cuesta comprender las contradicciones de Alatriste, es un héroe pero, a la vez, un asesino a sueldo…
Eso de ser buenos y malos es mentira. Con Alatriste intento que el lector se dé cuenta que un héroe puede tener corazón turbio y luminoso, al mismo tiempo, y que todo forma parte de la naturaleza humana. Me asombra esta sociedad occidental tan moralmente impecable porque yo, en cambio, mientras más vivo y más pelos blancos tengo en la barba, más dudas me surgen y más comprensivo intento ser.
De los personajes que transitan en estas aventuras, ¿a quién considera su amigo, con quién se iría de copas?
Con Alatriste. Quizás con Francisco de Quevedo iría un rato, pero la última copa me la tomaría con Alatriste; eso sí, sin hablar. Él es de ese tipo de amigos con los que estás en la barra, mirando solo a la gente.
1 comentarios:
Para toda una generación de lectores, Alatriste representa el descubrimiento de un elemento importante de la identidad personal, social y nacional en la historia - desde el argentino Cabo de Hornos hasta la mexicana Tampico, desde Vigo hasta Granada -, y me parece un logro estilístico del novelista al revivir la forma de un discurso cuatricentenario.
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